"¡¡¡Sí!!!" Gemí, sin saber a qué estaba diciendo que sí, pero no me importaba, porque estaba sintiendo el máximo placer de toda mi vida y me encantaba.
Volví a llegar al orgasmo, mientras él seguía penetrándome. Sentí cómo los dedos de mis pies se estremecían, pero esta vez mis garras querían salir, deseando aferrarse a algo.
Sylvester me quitó la venda, aunque me demore un segundo para volver a este mundo, noté que él estaba disfrutándolo tanto como yo. Así que supuse que volveríamos a llegar t