—¿Eres tú quien le impide verme, verdad?
...
Dos enfermeras entraron corriendo, sujetando a Lía por ambos lados para que no se moviera.
Pero Lía aún tenía su boca.
Comenzó a insultar a Aitana con palabras hirientes:
—¡Damián no te ama en absoluto, solo eres una herramienta para su lucha por el poder! Si realmente te amara, ¿por qué se quedaría en Ginebra sin regresar? Aitana, eres una desvergonzada que retiene a un hombre que no te ama, realmente no tienes dignidad.
Las enfermeras le taparon la