El hombre fue bruto, la mujer quedó pegada contra el espejo frío.
En el espejo, su rostro estaba enrojecido porque el cuerpo de Luis la presionaba firmemente.
¡Este desgraciado!
Los labios delgados de Luis se pegaron al tierno lóbulo de la mujer, su voz sexy y ronca:
—¿Si tengo hobbies especiales o no, acaso no lo supiste aquella noche?
Elia gritó furiosa:
—¡Luis!
—Shh.
Luis confinó su cuerpo, suavemente le quitó los tacones altos, y luego le puso esas medias. Las manos del hombre eran grandes,