Jazmín despertó en un dormitorio desconocido.
La habitación no tenía las luces encendidas.
En su nariz llegaba un aroma a madera de sándalo, muy reconfortante. Con la luz tenue podía distinguir que era un dormitorio puramente masculino, con tonos grises y negros como colores principales, simple pero que mostraba buen gusto.
Todo alrededor estaba silencioso, solo desde la sala de afuera llegaba la voz baja de Theo hablando.
Parecía que Theo estaba hablando por teléfono.
Jazmín quiso levantarse, p