Al caer la noche, la nieve siguió cayendo.
En el camino afuera la nieve se acumulaba gradualmente, ocasionalmente había unas huellas de llantas, de personas que regresaban tarde a casa.
Esos copos de nieve caían dispersos, sin importar hacia qué dirección, simplemente cayendo. Toda la nieve del mundo es igual, en cada lugar la nieve es del mismo blanco puro.
En la noche, Carla despertó.
La pequeña se sentó, mirando silenciosamente la nieve blanca afuera. No despertó a nadie, sola se gatilló hast