Aitana estaba enferma, así que naturalmente no podían hacer el amor.
Regresó a la cama para descansar.
A sus oídos llegaba el sonido del agua corriendo en el baño, era Damián duchándose. Aquel sonido del agua fluyendo le ayudó a conciliar el sueño, y sin darse cuenta, Aitana se quedó dormida.
En su sueño, Damián seguía insistiendo con ella.
Cuando despertó nuevamente, ya era la una de la madrugada.
En la habitación solo quedaba encendida una lámpara de lectura. Damián estaba recostado en la cabe