Toda la noche, la lluvia no paró.
Lucas tenía una mano bajo la cabeza, dormía con sueño ligero, no se durmió profundamente hasta la segunda mitad de la noche, tampoco sabía cuándo había parado la lluvia.
Cuando despertó, el horizonte estaba blanqueando, a través de las gruesas cortinas se filtraba un hilo de luz.
Poco después del amanecer, afuera estaba muy silencioso.
Lucas se giró de lado, a través del marco de la cama miró a Dalia en la cuna. La pequeña estaba despierta, jugando con sus manit