Lucas bajó la mirada:
—Pero ya no quiero defraudar más a esa persona, Oksana, ¡lo siento!
Dicho esto, se fue a grandes pasos.
Detrás, ese cuerpo seductor y sensual, ni siquiera lo miró.
Oksana a sus ojos era solo un símbolo del proyecto, solo la imagen de billetes. Si era mujer o no, cómo se veía, qué tan delgada era su cintura, qué tan grande su pecho, no le importaba en absoluto.
Solo le importaba el negocio, mujeres, tenía en casa.
El hombre se alejó cada vez más. En el baño, Oksana sostenía