Lucas se volteó, mirando hacia Susana.
Su corazón como el de un adolescente, latía acelerado, lleno de expectativa y alegría.
No lo negó, sacó su billetera sonriendo:
—Entonces que sean dos porciones, cambien las bebidas por jugos.
El mesero marcó rápidamente la orden:
—En total son 52 dólares.
Después de pagar, en aproximadamente cinco minutos los combos de pollo frito estuvieron listos. Lucas llevó el pollo frito hacia la mesa. Susana estaba sentada junto a la ventana, su cuello blanco y tiern