Susana se quedó helada por un momento.
Lucas ya sabía.
Efectivamente, Lucas con voz más ronca preguntó:
—¿Por qué no me dijiste? ¿Por qué no me dijiste que estabas embarazada? Si me lo hubieras dicho...
Susana se rio, una risa que se veía peor que llorar. Su voz era tan ronca que apenas se escuchaba:
—¿Para rogarte que te casaras conmigo?
—¿Pero no habías prometido casarte con otra en Inglaterra? ¿No aceptaste casarte con otra sin siquiera llamar? Lucas, ¿acaso tenía opciones en ese momento? ¿Me