Esta respuesta dejó a Damián conmocionado.
Se quedó en silencio por mucho tiempo, luego tomó su teléfono e hizo una llamada:
—Hay un paciente con una lesión en los pulmones, me gustaría que Joaquín lo examine, pero Joaquín debe mantener confidencialidad. Sí, no le digas nada a mis padres.
Milena, a su lado, se sintió identificada.
Después de que Damián terminó la llamada, su cuerpo se relajó lentamente y volteó la cara hacia la ventana lateral.
Al atardecer, el sol poniente tiñó el cristal trans