Momentos después, hojeó algunos documentos para recuperar la compostura y dijo con voz tranquila:
—Dile que entre.
Judy asintió y salió a buscarla.
Aproximadamente dos minutos después, Judy entró acompañada de una joven. Tenía facciones regulares, pero vestía de manera muy sencilla. Se notaba que su padre David y su madrastra, la ex acompañante, no gozaban de una situación económica muy holgada.
Judy dijo suavemente:
—Señorita Paz, aquí está.
Susana levantó la barbilla:
—Sal y cierra la puerta.