Hacía mucho tiempo que no lo abrazaba por iniciativa propia.
El hombre bajó los párpados, sus largas y densas pestañas se posaron sobre sus mejillas delgadas, temblando ligeramente, con un aire indefiniblemente masculino.
Media hora después, el auto de Damián se detuvo frente a un edificio de apartamentos de lujo.
Lía finalmente se había mudado de aquella mansión y ahora vivía en este apartamento de 260 metros cuadrados. Pasaba sus días sin hacer nada, solo iba a Grupo Innovar para marcar tarjet