Aitana miró ese anillo de diamantes, completamente absorta.
La voz de Damián era baja y profunda:
—5.2 quilates, es un diamante perfecto que elegí personalmente, apropiado para uso diario. Aitana, el certificado de matrimonio para nosotros no es tan importante, pero te amo profundamente, quiero dejar una marca en ti, para que donde vayas, todos sepan que eres la esposa de Damián, que aún nos amamos.
Esta era la posesión más tierna.
Aitana aún tenía lágrimas en los ojos, sonrió con lágrimas y dij