Capítulo 342
Al caer la noche, un automóvil negro avanzó lentamente hacia la mansión Uribe.

Diego y Lisandra habían estado esperando desde temprano. Al ver que su hijo estaba sano y salvo, Lisandra le dio un fuerte golpe en el hombro:

—¡Tu papá y yo nos morimos del susto! Sin importar las circunstancias, no puedes hacer cosas ilegales.

Damián y Aitana también bajaron del vehículo.

Damián sonrió mientras intercedía:

—Lucas actuó por amor profundo.

Diego suspiró ligeramente:

—Damián, esta vez te debemos mucho.
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App