Damián respondió con voz elegante:
—¡Véndelas todas! Tu comisión, haré que el contador la deposite en tu cuenta.
Emiliano habló con mucha humildad:
—Entonces, muchas gracias por su consideración.
—No hay de qué.
Damián colgó el teléfono.
Lucas a su lado se quedó boquiabierto:
—Tú, tú, tú, ¿de dónde sacaste tanto dinero?
Damián siguió bebiendo café:
—¿Crees que soy un inútil como tú? Si no, ¿por qué crees que el abuelo me entregó el Grupo Innovar a mí y no a ti?
Lucas se enfureció:
—¡Mejor sigue