Se secó las lágrimas silenciosamente.
En realidad la persona que más sufría era Aitana, se odiaba por no poder hacer nada.
Al anochecer.
Su última noche durmiendo juntos.
Damián ya no esperó a Aitana, se durmió por su cuenta, durmió en sus propios sueños. Aitana no sabía qué soñaba, pero pensó que en los sueños no había dolor, porque su rostro se veía sereno.
Ella empacó sus cosas, además de la ropa que usaba frecuentemente, en realidad no había nada más.
No podía ver, no recordaba, toda la riqu