Los dedos de Damián rozaron el paquete de cigarrillos, pero logró resistir la tentación. Exhaló un suspiro apenas perceptible y dijo: —Solo podríamos considerar una empresa de gestión externa como último recurso. ¿Tienes idea de cuántos imperios corporativos valorados en billones han quedado reducidos a cenizas por esos oportunistas? Sin mencionar que los accionistas jamás darían su visto bueno.
Milena permaneció callada, con la mirada cargada de preocupación por él.
Inesperadamente, Damián redu