Damián se sentó en el auto. Milena, desde el asiento del copiloto, giró la cabeza y dijo suavemente:
— En media hora comenzará la reunión mensual del grupo, señor Balmaceda. Por favor, revise los materiales primero.
Damián hojeó distraídamente algunas páginas, pero estaba inquieto, como si algo estuviera a punto de suceder.
Dejó los documentos y le indicó a Milena:
— Cancela la reunión, cámbiala para mañana.
Milena se sorprendió.
Más tarde, Damián condujo solo hasta el apartamento de Aitana.
Dur