En la quietud de la noche profunda.
Damián, solo en el estudio, contemplaba la inmensa extensión de nieve mientras en su mente resonaba repetidamente la imagen de Aitana tratando de hablar, su rostro desesperado y lleno de lágrimas.
Aitana seguramente no podía aceptar su situación.
Damián miraba hacia la noche oscura, con expresión sombría e inescrutable—
Parecía que nunca había logrado hacer realmente feliz a Aitana. Siempre la hería, la decepcionaba, siempre la hacía llorar. Amar a alguien no