Damián estaba pálido.
Ana dio un paso al frente, con expresión gélida y voz fría.
—Déjame decirte lo que ha pasado.
—Mientras regresabas a Palmas Doradas a consolar a esa mujer manipuladora, la señorita Balmaceda perdió la audición debido a un cambio de presión. La tormenta de nieve en Magnolia era tan fuerte, todo estaba cubierto de nieve y no podíamos encontrar un auto. Ingenuamente pensé: el señor Balmaceda está en el hotel, si le pido ayuda seguramente tendrá una solución, ¡siempre lo tiene