A las cinco de la madrugada, Damián fue llamado al centro de la ciudad.El estado de Mariana había empeorado, con complicaciones que requirieron dos horas de reanimación para estabilizarla.
Damián no había dormido en toda la noche y, completamente agotado, se quedó dormido en el sofá.
Tuvo un sueño donde volvía a Rivera Azul, viendo el espléndido atardecer de aquel día. Él y Aitana estaban sentados uno junto al otro en la barandilla de cemento de la presa, Aitana con su caballete al hombro, y en