Lo observó con decepción: — ¡Eres igual de cruel que tu madre! ¡Mariana es tu hermana!Justo cuando Aitana iba a responder, una figura alta se coló por la puerta.
Una mochila negra de lona cayó sobre la mesa de centro. El recién llegado miró a Jorge y gritó: — ¡Fuera, fuera!
Jorge levantó la vista y vio un rostro de niño bien.
Lo miró con desprecio, aprovechando para enojarse: — ¿No sabes quién soy yo?
Esteban se sentó en la mesa de centro, masticando chicle, con actitud de chico de barrio: — Cla