Capítulo 123
Jorge quedó aturdido por el golpe.

Después de un momento, finalmente comprendió la realidad: Aitana era su hija. Era la hija de él y Zarina.

Jorge permaneció confundido por un buen rato, mirando a Aitana con lágrimas en los ojos. Cuanto más la observaba, más notaba que sus rasgos eran idénticos a los de su antiguo amor. Con voz temblorosa exclamó: —¡Eres mi hija, eres mi hija!

Su esposa estaba a punto de estallar.

Zarina se rio con desdén: —¿Con qué derecho la reconoces como hija? ¿No recuerdas
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