Aitana se quedó sin palabras: —Damián, ¿crees que es una cuestión de preocupación? Nieve es mi perro, esto es robo.
Damián mantuvo su tono suave como el jade: —No te preocupes, lo cuidaré muy bien.
Colgó el teléfono y le envió una foto a Aitana.
【En un césped verde, Nieve corría alegremente hacia el fotógrafo con una pelota roja en la boca.】
Era evidente que a Nieve le agradaba su nuevo dueño.
Aitana sintió una sensación de impotencia.
A su lado, Francisca balbuceó: —¿Vamos a dejar que el señor