Dominic Blackwood
El silencio que siguió a la estrepitosa salida de Chloe no era paz; era el vacío que deja una explosión. Me quedé sentado a la cabecera de la mesa, rodeado de una cubertería de plata que de pronto parecía pesada y ridícula. Spencer y Casey se habían retirado a medio paso de seguir a Chloe, pero antes de que yo pudiera levantarme y romper algo, o salir de allí para emborracharme hasta perder el juicio, escuché unos pasos suaves regresando al comedor.
Pensé que era Chloe. Mi cor