Chloe Donovan
La semana había sido un desierto de silencios cortantes y pasos que evitaban encontrarse en los pasillos de la mansión. El aire pesaba tanto que costaba llenar los pulmones. Pero el verdadero golpe de gracia, el que terminó por derrumbar los muros de cristal de los Blackwood, fue la renuncia de Liam.
Mi hermano, el hombre que siempre había sido el ancla, el soldado que no abandonaba su puesto, finalmente se había quebrado. No por falta de lealtad a Dominic, sino por exceso de amor