Dominic Blackwood
La casa de Spencer se sentía como un purgatorio de lujo. El silencio era casi total, roto solo por el sonido del hielo chocando contra el cristal de mi vaso de whisky. Liam se había llevado a Mia a pasar el fin de semana fuera, intentando alejarla de la toxicidad que yo había traído a sus vidas. Spencer estaba en su despacho, trabajando en algún contrato legal, mientras yo miraba a la nada, repasando cada segundo del abrazo de Chloe.
De repente, la notificación de mi computado