Chloe Donovan
El aire en la galería de arte se sentía viciado, cargado de ese olor a barniz, vino de baja calidad y pretensión social que suele acompañar a las grandes premiaciones. Llevaba el vestido rojo que Mia me había obligado a comprar; un color que se sentía como una herida abierta contra mi piel pálida. A mi alrededor, mi familia formaba un frente unido, una falange de protección que hoy me resultaba asfixiante.
Liam y Mia estaban a mi derecha, él con los ojos escaneando la sala como si