Evelyn amanece en la cama de Wilhelm por segunda vez.
Por la ventana, el sol apenas está comenzando a asomarse y no hay señales de Wilhelm. Evelyn trata de no tomárselo personal, conoce como es la rutina del hombre, a esta hora debe estar en el gimnasio. Sin embargo, siente una punzada nerviosa en el estómago, ¿acaso Wilhelm ha huido de ella?
Sacude la cabeza, alejando esos pensamientos. Evelyn ha decidido confiar en Wilhelm ahora y eso implica darle su espacio al hombre. Además, se dice, no es