Se ponen cómodos en el estudio de Wilhelm. Evelyn cree que debería haber ofrecido su propio estudio como lugar de reunión, pero siente que dejar entrar ahí a Wilhelm sería demasiado, luego de apenas aceptar la idea de que le gusta. Por eso, en su lugar, Evelyn se sienta en el sillón bajo sus propios cuadros y Wilhelm revuelve en sus cajones por un momento antes de sentarse junto a ella y entregarle unos papeles.
—¿Qué es esto? —pregunta Evelyn con curiosidad.
—Bueno, antes de que aceptaras ser