Liam suelta completamente a Evelyn y se deja caer sobre la mesa de reuniones con un suspiro cansado en el momento en que los pasos del señor Corallo se dejan de oír por el pasillo y el timbre del ascensor llena el silencio. Evelyn siente su corazón calmarse de manera ligera, pero no puede apartar la vista de la puerta, como si todavía tuviera al señor Corallo viéndola de esa manera tan desagradable. Frente a ella, Lorenzo y O’Neil la observan con cautela antes de Liam llame su atención.
—Mierda