Mundo ficciónIniciar sesiónMary molió sus caderas sobre la dureza bajo los pantalones de Isaac Alexander. La urgencia en sus movimientos, junto con la mirada desesperada en sus bonitos ojos color miel, lo hicieron ronronear como un gato.
Ella lo deseaba.
Anhelaba que la hiciera suya.
Y él era un simple manojo de tensión sexual dispuesto a elevarla hasta las estrellas sin un ápice de vergüenza o duda.
La mano buena de Isaac se deslizó sobre el costado de su muslo, abriéndose un camino len







