Luciano se veía bastante molesto, estaba rojo de ira y podía jurar que estaba completamente poseído por ella.
Daba vueltas en la habitación mientras Ludovico se encontraba a mi lado sentado observándolo en silencio al igual que yo.
Había dado la orden de que su madre fuera instalada en una de las habitaciones de arriba mientras solucionaba todo esto.
—Nuestros hombres han confirmado el ataque, en efecto no quedó ninguno vivo; ni siquiera los del servicio.
—Quiero que los rastreen, llama a l