Después de haberlo hecho esperar hasta rabiar, Angela por fin bajó a abrir la puerta, ella ya había llorado y aunque se había lavado la cara, aún tenía sus hermosos ojos enrojecidos
— Tu insistencia es molesta, ¿qué es lo que quieres?
— ¿Cómo qué que es lo que quiero, Angela? me quedé esperándote en casa, creí que irías para allá, ¿por qué te viniste para esta casa? tú ya no vives aquí
— Yo vivo aquí, está mi casa, y si me disculpas estoy ocupada, no tengo tiempo para recibir visitas ahorita —