Las palabras del padre le dolían a la joven Castrioli, era de esperarse que después de lo de el día anterior el gran Boss se quitará los filtros con ella
— Habla Nathalia, ¿yo te eduqué para que te gustaran los hombres cobardes?
— Él no es un cobarde, ya te dije que no quería que se conocieran antes, quería yo conocerlo primero, tratarlo, con ustedes merodeando no iba a ser posible, lo habrían sacado de mi vida en un parpadeo, ¿o me equivoco? ¿o lo habrían dejado tratarme como se hace con una