Flashback
El sol apenas comenzaba a teñir el cielo con destellos dorados cuando, en la gran casa de Laura, la actividad era frenética. Entre flores, vestidos y últimos preparativos, nadie notó la llegada del auto negro que se estacionó con discreción frente a la entrada trasera.
El conductor, un hombre de traje oscuro y rostro serio, descendió del vehículo con calma y se acercó a la puerta de servicio. Golpeó suavemente, esperando con paciencia.
La puerta se abrió y apareció Lourdes, la joven