Berlín quería acercarse más a su hermana y también a su suegro. Así que dispuesto a todo, decidió invitarlos a la mansión a una comida en familia.
Por supuesto que Lucrecia estaba a favor de esa comida, ya que le beneficiaba para molestar a Valentina y tratar de que se alejara de su familia.
El coche se detuvo frente a la imponente mansión de Berlín. Las luces cálidas se filtraban a través de las ventanas, creando un ambiente acogedor.
Gabriel, junto a su familia, descendió del vehículo. Su c