Una Noche Lluviosa y Llena de Amenazas.
Regresé a la habitación pensativo, esta nueva información me dejaba sabor amargo en la boca. No podía demorarme, tenía que actuar lo antes posible; si el FBI se movía rápido, yo debía ser más rápido.
Agarré la ropa que siempre tenía lista. Ya iba siendo hora de ponerse serio, los juegos se han acabado.
—¡Jareth! —El grito enfurecido de Isabel me sacó de mis pensamientos. Estaba sentada en la cama, la frustración por nuestro encuentro incompleto y la rabia por mi indiferencia se mezclaban con