26. Un accidente del pasado.
Valeria
Daba vueltas por el pasillo del hospital sin poder quedarme quieta. El silencio de este lugar solo aumentaban mi ansiedad. Mis manos no dejaban de entrelazarse mientras esperaba a que el médico saliera.
Nunca lo había visto así.
Emir siempre era fuerte, firme, ya mas del mes trabajando con él, lo notaba frío, y distante, pero hoy estaba distinto. Pálido, quejándose de dolor. Algo no estaba bien, y eso me inquietaba más de lo que quería admitir.
—Seguro fue el golpe… —murmuré para mí mis