22. Capítulo
La joven se hundió en el asiento como si aquello la fuera a salvar de la tensión que se había creado en el ambiente. Tanto padre e hijo se observaron fijamente en una guerra de miradas que la tenía alerta, no sabía en qué momento alguno de los dos lanzaría el primer golpe. Pero, afortunadamente eso no fue lo que sucedió, una risa corta brotó de la garganta del CEO acabando con el momento tenso.
—Estoy más que seguro que es la mujer con que quiero pasar el resto de mi vida —gesticuló demostrando