—¡No! ¡Detente papá! —le imploró Natt sacudiendo su cuerpo mientras ríe.
—¡Devuélveme el móvil! —ordenó su padre sin detener sus manos haciéndole cosquillas al niño.
—¡Vale! ¡Lo haré! —dijo entre risas.
Nickolas en algún momento se detuvo y se tumbó en la cama boca arriba, riéndose a la par con su hijo que tenía las mejillas sonrojadas. Le tendió el móvil y se acomodó a su lado, ambos cansados por la guerra de cosquillas.
—Eres un tramposo —emitió su padre luego de unos minutos de recuperar el a