Ethan tomó el teléfono y marcó un número. Uno que había jurado no volver a usar.
—Tengo un contacto en la prensa extranjera. No uno cualquiera. Un medio con inmunidad diplomática en este país. Si esto sale desde afuera… no podrá detenerlo tan fácil.
—¿Estás dispuesto a poner a Eirin en el centro del huracán?
—Ella ya está en el ojo de la tormenta. Lo único que puedo hacer ahora… es gritar por ella.
Horas después, en una pequeña sala de grabación improvisada en el refugio, Ethan grabó un mensaje