No lo pudo evitar, la presencia de Eirin ha traído una sedena de recuerdos a su presente que le ha sido imposible detener.
Ethan al salir de su bufete, manejó por dos horas seguidas. No lo planificó, tampoco lo pensó, simplemente su cuerpo lo llevó hasta allí, a la casa de su madre. La que conserva cerrada por muchos años, la que visita eventualmente, cuando le atacan los recuerdos. El despacho de su madre olía a polvo y a recuerdos que no pidió, y si embargo ahí le llegaron, los percibía como