Dalia
Adam estaba enganchado a mi cuerpo sosteniéndose de mi cuello. Su mochila y mi bolso estaban en una de mis manos mientras la otra lo rodeaba por la cintura.
Él besaba mi mejilla una y otra vez mientras iba descendiendo por las escaleras para encaminarnos al comedor y poder desayunar.
—¿Dormiste bien? —cuestioné suavemente mientras atravesábamos la sala.
—Si, mami —mi sonrisa fue suave mientras me adentraba en el comedor en donde Lowen, Helan y Khail ya se encontraban esperándonos para