Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo setenta y cinco
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Era obvio lo que se venía.
Siempre había escuchado que el sexo de reconciliación era lo mejor de todo, pero nunca creí que tanto.
¿Cómo fue?
Simplemente no quiero contarlo.
Sonrío contra el pecho de Amir y entrelazo mi mano con la suya —Te quiero, ojos azules—lo escucho sonreír y deja un beso en la cima de mi cabeza.







