Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo cincuenta y seis
Sus besos son una droga para mí.
Lo confirmo.
Amir lleva sus manos a mi cintura y lentamente me despega de su cuerpo —tranquila, irresistible —revuelve mi cabello y camina hacia el armario.
Junto mis cejas, ¿qué le pasa? Está extraño.
Camino detrás de él como puedo y lo veo quitarse la ropa en frente m&i







