Capítulo 87. Mía otra vez.
Emma no dijo nada. No hubo más reclamos, ni escudos de orgullo. Cerró los ojos, soltó un suspiro tembloroso y se entregó por completo a la pasión.
Respondió al beso con una ferocidad que delataba toda la desesperación, el enojo y el amor acumulado durante esos meses de separación.
Ese día no había vuelta atrás. Lo sabía con cada célula de su cuerpo.
Nicolás gruñó contra su boca, un sonido que le vibró en el pecho. La sujetó por la cintura con fuerza, levantándola un poco más del suelo mientras