*—Theo:
Al fin le habían dado la oportunidad de verla.
Theo, sintiendo el peso de la preocupación y el dolor en su pecho, se acercó a la cama de Luna. Su cuerpo temblaba mientras tomaba con delicadeza la mano de su amada. La mano de Luna estaba fría y pálida, un contraste doloroso con la calidez que él solía conocer.
Con un suspiro tembloroso, Theo alzó la mano de Luna hacia sus labios y la besó suavemente en el dorso. Era un gesto lleno de ternura y desesperación, un intento de conectar con el