*—Theo:
El tiempo parecía burlarse de él. Theo soltó un suspiro y miró hacia su amada, aun en la cama y sin volver en sí. Los médicos decían que poco a poco estaba curándose, pero entonces, ¿por qué no recuperaba la conciencia?
La habitación estaba en silencio, rota solo por el suave pitido de los monitores que marcaban el ritmo de su corazón. Theo se acercó a la cama, tomando la mano de Luna entre las suyas. Su piel estaba cálida, pero la frialdad de su falta de respuesta lo atormentaba. No po